domingo, 30 de mayo de 2010

CRÍTICA: "A NIGHTMARE ON ELM STREET" (2010)

EEUU, 2010, 102 min.
Título Español: "Pesadilla en la Calle Elm".
Director: Samuel Bayer.
Guión: Eric Heisserer, Wesley Strick, basado en los personajes de Wes Craven.
Elenco: Jackie Earle Haley, Kyle Gallner, Rooney Mara, Katie Cassidy, Kellan Lutz y Thomas Dekker.

Dean Russell (Kellan Lutz) comienza a tener extrañas pesadillas, en donde un tipo de traje a rayas, desfigurado y con cuchillos en las manos lo amenaza para acabar con él. Su novia, Kris (Katie Cassidy), y tras un encuentro para hablar sobre el tema, ve como Dean cae muerto tras un corte en su cuello, dormido, y sin ninguna explicación. Ella descubre que su grupo de amigos está teniendo la misma pesadilla y corriendo el mismo riesgo, por lo que deciden no volver a dormir e intentar encontrar alguna explicación a este extraño fenómeno, que por la falta de sueño los comienza a confundir, entre la realidad y estas recurrentes y mortales pesadillas.

Antes de comenzar, definiré tres términos ampliamente utilizados en el mundo del cine y que resultan importantes de conocer, para quienes nunca los hayan escuchado o nunca hayan tenido claridad sobre estos conceptos.

Remake: Nueva versión de una película (historia) ya realizada, que vuelve a reproducir nuevamente una misma trama, personajes y escenarios, de manera fidedigna y en donde, muchas veces, se vuelven a utilizar incluso los mismos planos, encuadres y otras técnicas cinematográficas. Ejemplos: “Vanilla Sky” (2001)/“Abre los Ojos” (1997), “Quarantine” (2008)/”Rec” (2007), “Psicosis” (1998)/”Psicosis” (1960). En el fondo, hacer la misma película una segunda vez.

Reboot: Nueva versión de una película (historia) ya realizada, pero que presenta una visión distinta de los hechos, y en donde generalmente se altera parte del argumento original y aparecen nuevos personajes. Ejemplos: “Halloween” (2007)/”Halloween” (1978), “Star Trek XI” (2009)/”Star Trek” (1966), “Viernes 13” (2009)/”Viernes 13” (1980).

Precuela: (o Protosecuela) Película que, cronológicamente, se ubica antes de la cinta original, narrando los hechos y los orígenes de la primera película. Ejemplos: “Hannibal: El Origen” (2007), “Star Wars: La Amenaza Fantasma” (1999), “El Exorcista: El Comienzo” (2004).

“A Nightmare on Elm Street”
(2010) es un reboot de ese clásico de terror de 1984 que dirigiera el maestro del género Wes Craven, y no una precuela, como muchos pueden haber pensado tras haber visto el trailer de la nueva cinta. En esta vemos la misma historia que protagonizara Robert Englund (actor que encarnara a Freddy durante toda la saga) y Jhonny Depp en su primer papel en el cine, pero alterada, con nuevos personajes, una trama con nuevos detalles y, definitivamente, otro Freddy Krueger. La cinta intenta revitalizar la exitosa franquicia de los 80, pero termina por convertirse en un producto meramente comercial, como muchos ya lo imaginábamos, principalmente por tres importantes factores:

1. La nula experiencia del director Samuel Bayer haciendo cine. Con vasta trayectoria en dirección de videos musicales para Garbage, Blink 182, Green Day, entre otras bandas, “A Nightmare on Elm Street” es su ópera prima, lo que queda en desvelo ante una serie de situaciones que son imposibles dejarlas pasar, como la poca descripción de los personajes, que resulta fundamental para conseguir una comprensión absoluta del guión, más aún considerando que se trata de una historia conocida pero que se presenta con modificaciones importantes y son justamente estas las que debemos entender; o el desincronizado argumento, que en una cinta de terror tan lineal como esta debe ir de la mano junto con una atmósfera inquietante a medida que el horror se presenta, pero acá no existen matices, carece de ritmo y no hay ningún atisbo de originalidad, lo que recae también en el mediocre trabajo de los guionistas.

2. El pésimo casting. Personajes vacíos con una capacidad de expresión mínima, como sacados de alguna mala serie noventera de estudiantes de secundaria, no aportan a que una película genere un interés real en los espectadores. Esto no sorprende mucho a estas alturas en este tipo de películas últimamente, pero el terror no deja de exigir talento a los protagonistas. Si no, recordemos a Carol Anne en “Poltergeist”, a Damien en “La Profecía” o a la propia Carrie, en ese clásico homónimo escrito por Stephen King y dirigido por Brian De Palma en 1976.

3. El nuevo Freddy. No es culpa de Jackie Earle Haley haber sido escogido como el nuevo Krueger. Es más, su trabajo en la cinta es de lo mejor que podemos encontrarle a una película tan fallida como esta. Su interpretación le da un nuevo brío a este psicópata, ahora más oscuro, más real y más sanguinario que nunca. Pero la esencia de Krueger y por lo que la saga fue tan exitosa, fue precisamente por el descarnado estilo que Wes Craven le quiso dar, un tipo desquiciado, sarcástico, que prefería asustar, corretear y jugar con sus víctimas, más allá de cometer un crimen en cuanto tuviese la oportunidad. Definitivamente, la vida y el alma de Krueger le pertenecen a Robert Englund.

Si bien se rescatan un par de crudas y explícitas imágenes, en donde se agradecen los buenos efectos; los escalofriantes gritos de Katie Cassidy durante la primera parte del film; y clásicas escenas restauradas de la cinta original; el argumento sólo se sostiene en un par de buenos sustos, decayendo a medida que avanza el film. Técnicamente, la cinta no deslumbra ni tampoco se queda atrás al momento de utilizar los recursos más solicitados en el cine de terror. No existen planos que puedan sorprender por su calidad ni giros argumentales que puedan restar previsibilidad, la que siempre se agradece y en esta oportunidad la echamos mucho de menos.

Lo mejor de este fallido intento y los únicos ganadores son definitivamente, Wes Craven y Robert Englund, los grandes ausentes, que miran desde lo lejos como Michael Bay, productor de la cinta y la mente detrás de bodrios cinematográficos/éxitos comerciales como “Armageddon” (1998), “Transformers” (2007) y “Viernes 13” (2009), terminó por transformar una cinta ícono del cine slasher de los ochenta, en un producto taquillero, reciclable y -como ya es costumbre la eterna dicotomía del cine- una mina de oro para llenar sus arcas, a costa de una historia entrañable y recordada precisamente, por su calidad y ese psycho killer inigualable, como pocos.


Por Wladimyr Valdivia Westphal.



Trailer:

1 Comentarios: Publicar un comentario

  • Anonymous Anónimo (12:51 a.m.)  

    mala, no malisima, tampoco, pesima.... espantosa! ridicula....