miércoles, 24 de septiembre de 2008

HISTORIAS CON HISTORIA: "ESCAPE FROM SOBIBOR"

Reino Unido/Yugoslavia, 1987, 143 min.
Título Original: Escape From Sobibor.
Dirección: Jack Gold.
Guión: Thomas Blatt, basada en el libro de Richard Rashke.

Por motivos personales, todos los meses debo poner mi poto en el bus semi-cama que tenga el pasaje mas barato y viajar 26 horas, que sólo son interrumpidas por 4 paradas de 15 minutos cada una, paradas que se traducen en hermosos segundos para estirar las piernas, encender un cigarrito y subirme hedionda a pucho al bus.

Una vez ahí sentada, con el cuello chueco y el olor a baño impregnado en la nariz, se escucha siempre un fuerte ruido, el que rápidamente reconozco; son balas!, cañones, balizas de ambulancias, pistolas de policías y cualquier otro ruido “bélico” que se te pueda ocurrir, cada uno de esos ruidos esta siempre acompañado por un “¡¡Alto ahí... policía de los Estados Unidos!!”, “¡santos cielos!”,“arriba las manos, queda usted arrestado”, “me vengaré, lo juro!”. En resumidas cuentas, los amables auxiliares de bus ponen una película tras otra para hacer mas ameno mi frecuente viaje (eso se agradece), pero concientes de que van todos cagados de sueño y de que nadie alcanza a leer los subtítulos del par de teles picantes que cuelgan del bus, optan por poner películas de “acción”, pero son especialistas en poner esa acción rápida, donde ves más heridos que personajes vivos, y donde naturalmente después de 5 bombas, 3 balazos, 500 combos y una patada en la raja, el protagonista sólo esta musculosamente sudado y tiene un pequeño rasguño en la ceja.

Yo soy la máxima expresión de la flojera, esa flojera patética, que cae mal, soy de la gente que se queja por la luz, por el ruido, por el ronquido y por los peos de todos los demás pasajeros, por ende, cada vez que se enciende la tele del bus, mis ojos se llenan de tinta roja y me comienzan a crecer las uñas, porque sé que las balas y el FBI otra vez vienen por mi. En mi último viaje me senté, y ahí me quedé, la tele se encendió y por primera vez, chan!, apareció la primera imagen. Se veía pésimo, ese audio que si cierras los ojos parece que los personajes están adentro de una bolsa de basura, y apareció el título: “Escape From Sobibor”, mis pupilas se dilataron, una ceja se me levantó y, feliz, puse atención a la primera película que veía en un bus donde no salieran efectos especiales picantes y donde los EEUU no salvara al mundo.


Este film, creado hace 21 años, muestra las estrategias que usaron los nazis en los campos de concentración para el exterminio de judíos en el contexto del período entreguerras y para la Segunda Guerra Mundial. Con un escenario verídico, la película mantiene sólo un par de simples locaciones, las cuales pasan a segundo plano cuando se trata de escuchar los diálogos que intentan impactar y sensibilizar a los espectadores con el terror que la supuesta “raza superior” sembró en Europa en la primera fracción del siglo XX. Si consideramos que hace 20 años atrás hablar de historia era solamente hablar de fechas y de figuras heroicas, podemos decir que “Escape From Sobibor” es un elemento valeroso para la historiografía no escrita, ya que concentra en su trama elementos sociales y políticos claros y expone desde un punto de vista comprensible y a la vez informativo aquel horrible episodio, sin caer en la simpleza del relato que a veces buscan las películas de época, pues da la sensación de que el director dijo “si quiere entender la película, entienda la historia tal como fue”.

La llegada de los judíos al campo de concentración se hace bajo un engaño, pues se les ofrece comida, techo, sanidad y trabajo, pero de cada tren, sólo algunos sobreviven a las cámaras de gas y a los baños de fuego, donde los primeros en entrar son niños, ancianos y mujeres. La organización y la conciencia social toman fuerza, y un plan que sólo tiene como arma la organización comunitaria y la valentía de las víctimas, cobra vida para intentar salir del lugar.

Hoy podemos disfrutar de documentales y películas que con mayor financiamiento y un avance tanto en el análisis historiográfico desde la academia y un cambio en la mentalidad del imaginario cultural acerca del nazismo, permiten que todos tengan la posibilidad de entender que pasó, por qué y cual han sido las lamentables consecuencias de dicho acto, pero mientras usted quiera saber como se abordó desde el cine aquel conflictivo período 40 años después de su auge, siéntese y arregle el sonido a la tele, porque “Escape From Sobibor” está por comenzar.

En “Escape From Sobibor” también quisieron poner a un protagonista con pinta de mino rico, pero por lo menos el toque Ruso que le quisieron dar me salvó por una hora con 43 minutos de "Rambo", "Terminator" o "Commando". Ojala ese auxiliar de bus me tocara más seguido...

Dato: Hay una versión original en VHS, y salió en DVD el año 2006, en el cual supongo que se debe ver bastante más decente.




Trailer:

1 Comentarios: Publicar un comentario

  • Anonymous Anónimo (8:52 p.m.)  

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