martes, 1 de abril de 2008

COMENTARIO: JUMPER

EEUU, 2008, 88 min.
Título Original: Jumper.
Dirección: Doug Liman.
Guión: David S. Goyer, Jim Uhls, Simon Kinberg.
Elenco: Hayden Christensen, Jamie Bell, Samuel L. Jackson, Rachel Bilson, Diane Lane, Michael Rooker, AnnaSophia Robb, Max Thieriot.

David Rice ha crecido con el misterioso poder que casi todos sueñan poseer: teletransportarse a cualquier lugar del mundo que imagine. Puede atravesar paredes y cajas fuertes de bancos, así como entrar en las cámaras más impenetrables. Hasta ahora ha utilizado sus poderes para escapar de su pasado, alimentar su inmensa fortuna y permanecer completamente independiente. Nunca ha conocido límites, fronteras ni consecuencias. Pero cuando David descubre a otro joven igual que él, un exaltado trotamundos rebelde llamado Griffin, la verdad de su existencia se revela. Ya no es un curioso fenómeno singular de la naturaleza, sino parte de una larga línea de anomalías genéticas conocidas como "saltadores", que además nunca están a salvo.


Pocas veces se ha utilizado el recurso de la teletransportación en el cine de esta manera. Lo vimos en ciertos pasajes de La Guerra de las Galaxias, Viaje a las Estrellas, incluso en la cinta nacional animada Ogú y Mampato en Rapa Nui (2002). Esta vez es Doug Liman (La Identidad de Bourne, Mr. And Mrs. Smith), el encargado de poner todo su talento para dirigir películas de acción, en Jumper, un trabajo que visualmente resulta novedoso y se presenta como una gran propuesta, pero que en el fondo nos queda debiendo bastante.

Basada en una novela publicada en 1992, la historia se centra en David (Christensen), quien de pequeño descubre su capacidad para teletransportarse, sacando el provecho lógico de la situación, es decir, consiguiendo lo que se le pase en mente. Pero para su desgracia, es descubierto y perseguido por una organización secreta encargada de eliminar a quienes tienen dicho poder sobre la Tierra, desde hace siglos, encabezada por Roland (Samuel L. Jackson). De el resto de la trama, no hay mucho más que decir, salvo que contiene todos los ingredientes para ser una película “típica”.

El poco carisma del protagonista (Anakin Skywalker, el mismísimo Darth Vader) resulta fundamental para no sentirse nunca cómplice de él, y el rol de Samuel L. Jackson no dista mucho de los innumerables papeles que ya ha desarrollado cumpliendo el mismo objetivo: ser el malo, de mirada infinita, siniestro e inteligente, pero poco creíble como es de costumbre cuando realiza este tipo de personajes (un desperdicio considerando su innegable talento).

Sin duda, lo más destacable de la cinta es la acción y su poderío visual. Gracias al poder de aparecer y desaparecer por voluntad propia, podemos ver a David moverse entre Egipto, Roma y New York en cosa de segundos. Mediante impresionantes tomas realizadas en la Esfinge de Gizeh o en el interior del Coliseo Romano, resulta un deleite para quienes buscan emoción rápida, pero carece de un guión con contenido, en el que claramente se privilegió lo estético y se nos entrega un guión plano, irregular, y sin mucho que recordar tras abandonar la sala de cine.

La cinta tarda en agarrar buen ritmo, y casi de manera predispuesta, al parecer se decidió no explicar a fondo ninguna historia de las que se desarrolla, ya que no se ahonda demasiado en la creación de este poder, ni en la relación que establece el protagonista con la hermosa Millie (Rachel Bilson), ni siquiera en quiénes son realmente los “paladines”, secretos personajes encargados de acabar con los “jumpers”, lo que podría llegar a ser lo más interesante del relato si se profundizara con claridad.

Sólo Dios puede estar en todas partes”, dice Jackson. Probablemente debamos esperar una segunda parte -de la cual ya se habla- para saber si Dios estará con el director al momento de escribir la secuela, o no.


Por Wladimyr Valdivia Westphal.


Trailer:

1 Comentarios: Publicar un comentario

  • Blogger Oskar (2:14 p. m.)  

    En realidad este filme te deja con gusto a ...nada??
    Pero admito que disfrute mucho de las escenas de acción, todo un blockbuster si me lo preguntas.
    Se nota que el guión fue editado para calzar en esta categoría, y de seguro si alcanzan las lucas que debían pensarán o no en una segunda parte.
    Lo que más me impresionó fue ver a Jamie Bell luchando de esa manera y Samuel Jackson con tan poco estilo ( para ser quién es claro )