sábado, 21 de marzo de 2009

MIS HOMBRES DE PELÍCULA: CLINT EASTWOOD

Película: "The Bridges of Madison County" (1996).
Dirección:
Clint Eastwood.
Guión:
Richard LaGravenese, basado en la novela de Robert James Waller.
Elenco: Clint Eastwood, Meryl Streep, Annie Corley, Victor Slezak, Jim Haynie.

La vez en la que apareció Clint Eastwood en mi vida fue con "
Dirty Harry" (1971). La verdad, es que estaba llena de incredulidad sobre lo que veía en la pantalla. Me era imposible soportar su personaje. No cabía en mi mente el hecho de que una película tan similar a una pornográfica en términos de contenido y de la sobreactuación de sus protagonistas había causado tanto revuelo en su época. Que me perdone algún semental que lea estas líneas si ofendo su integridad, pero el inspector Harry Callahan representaba fielmente en pantalla los repetidos y obsoletos deseos que todo hombre ha continuado buscando durante años y años de evolución -cierto Alice? Años y años de evolución para nada?-. Y claro está, taché a "Dirty Harry" de inmediato, y junto con él a quién le dio vida. Con el tiempo, me daba cuenta de que no había sido una opción muy inteligente ya que mi capacidad y criterio para juzgar el profesionalismo de este actor eran bastante limitados. Así fue como me autoricé a verlo por segunda vez en pantalla. Cuando en "The Good, the Bad and the Ugly" (1966) movió atractivamente esa especie de abrigo que vestía y se apresuró a salvar de forma anónima a su feo amigo Tuco (Eli Wallach) en pleno desierto, creo que logró aminorar ese veto impuesto erróneamente en un principio. Las razones para ello me resultaron más que obvias en ese minuto, y creo que estarían hombres y mujeres de acuerdo conmigo si observaran por un segundo a este hombre de 30 años que asombraba en los sesentas con su trilogía del dólar. Bueno, ahí me detuve. Creo que ya era suficiente tiempo con un solo tipo y probé otras cosas… hasta que apareció nuevamente… Clint Eastwood y Robert Kincaid.

La verdad es que no me gustan los mayores, pero siento que sin dudarlo me doblego ante un fotógrafo de la National Geographic quién ha convertido su vida en un continuo viaje de arte con el único propósito de estampar el mundo en láminas. Esta posible atracción creo que llega de inmediato si se está sumida en una rutina que poco a poco ha comenzado a desvanecerte anónimamente. En "The Bridges of Madison County", Robert Kincaid (Clint Eastwood) es una especie de ángel que viene al rescate de la pobre Francesca Johnson (Meryl Streep) quien ve pasar los años por su vida y donde el único resultado a la vista es el desvinculamiento sentimental hacia su esposo Richard (Jim Haynie) y la indiferencia de sus hijos Carolyn (Annie Corlyn) y Michael (Victor Slezak), ambos típicos adolescentes. La vida familiar de Francesca la ha llevado a un estado de soledad interna y que gracias a la llegada de Robert Kincaid fue capaz de sobrellevar hasta los últimos momentos -¿ya adelanté el final?-. Todo comienza cuando Francesca se queda sola en su casa por cuatro días, mientras su esposo y sus dos hijos asisten a concursar en una feria de exhibición en otro estado del país. La convivencia interna en ese hogar había logrado que Francesca deseara un momento de paz y tranquilidad, y alejada por unos momentos de su familia. Es ahí donde aparece Robert, un fotógrafo perdido en busca del puente Roseman, cuya fotografía formará parte de una próxima edición de la revista para la cual trabaja. Desorientado y en busca de ayuda éste llega a la granja de Francesca, quién se decide amablemente a acompañarlo hacia tal puente. Puede que las condiciones hayan sido propicias o que haya sido cuestión del destino… como sea, bastó sólo un día para que ambos se enamoraran y cuatro días para vivir el sueño que perduraría en ellos eternamente. Contrario a lo que ocurre generalmente, es la muerte en esta cinta la que logra unir a los enamorados quienes dadas las circunstancias deciden continuar en sus respectivas vidas sin modificar ni la más mínima pieza a pesar del inmenso amor que sentían el uno por el otro.

Estas son las principales líneas de una historia en la que Clint Eastwood, dejando el sombrero y las armas de lado, logra personificar a un verdadero hombre al cual le da un toque de sabiduría brillante. Robert demuestra perfectamente cómo el mundo lo ha afectado de diversas formas llevándolo a amar a todos y a nadie en especial. Un nómade sin rumbo definido ni obstáculos posibles que puedan interferir en su deseo de conocer cada rincón del planeta, es el encargado de enseñarle a Francesca todo aquello que no se aprende dentro de un hogar. Las ganas con la que goza su libertad, el ánimo con que ha intentado librarse de tener una vida normal formando una familia y criando hijos y que él mismo define como hipnotismo americano, lo convierten en un personaje realmente interesante y digno de cautivar la atención de quien sea con sólo pasar un momento junto a su lado.

En este papel, Eastwood derriba todos los prejuicios que pude haber tenido hacia él en algún minuto. Dejando de lado la violencia, el hostigamiento y el egocentrismo característicos de sus personajes habituales, Clint Eastwood en el papel de Robert es capaz de desarrollar el lado romántico y humano de un hombre llegando hasta el punto de ser visto hacia el final de la película como una pobre víctima del amor. Un papel realmente lindo, en el cual el carisma y la amabilidad que sostiene, la belleza interna que denota, el romanticismo y la voz madura y sensata con la que cautiva a Francesca, lo convierten sin duda en un hombre de película.




Links:


"Los Puentes de Madison"

1 Comentarios: Publicar un comentario

  • Blogger Pablo Font Rojo (12:49 a. m.)  

    Así se enamoran los verdaderos hombres... discrepo en lo de Harry Callahan y eso que no soy para nada un semental.